¿Qué es la ética?
En el campo de lo profesional, es el conjunto de principios, valores y normas que guían el comportamiento de las personas.
Su propósito es garantizar un trabajo responsable, honesto y justo, promoviendo la equidad, el bien común y la excelencia.
Dicho de otra manera, es el conjunto de principios que guía la conducta profesional hacia “lo que consideramos correcto” y el respeto a los derechos de todas las partes involucradas.
En el sector inmobiliario esto implica respeto, transparencia en precios, competencia justa entre pares y, principalmente, lealtad y protección del patrimonio del cliente.
Cuando los principios éticos se diluyen, lo que queda es una industria en la que no pueden confiar vendedores, arrendadores, compradores y arrendatarios.
Además, constituye un ambiente negativo para el profesional honesto.
Vendedores, arrendadores, compradores y arrendatarios no pueden confiar en una industria sin ética.
La ética como cimiento y no como adorno.
La ética no es un decálogo colgado en una pared, sino un conjunto de principios operativos que deben distinguir a los profesionales y dar confianza a los clientes.
Como México no cuenta con una ley federal para el ejercicio profesional inmobiliario, este trabajo está devaluado. Cualquier persona puede anunciarse como “asesor inmobiliario”; en consecuencia, hay abusos, incertidumbre y competencia desleal. El resultado es tan simple como terrible: el cliente desconfía cada vez más de todo el sector.
Un dato importante que ilustra hasta qué punto es informal el trabajo inmobiliario: menos del 15% de los asesores activos en plataformas digitales cuentan con alguna certificación reconocida.
Frente a este escenario, la certificación obligatoria no es un capricho gremial, sino una herramienta de filtro ético. Países como España, Panamá o Colombia exigen cursos, exámenes y registro público para ejercer.
En México, algunas agrupaciones han promovido la regulación del trabajo inmobiliario; por ejemplo, la AMPI ha impulsado la Certificación de Competencias Laborales con base en el Conocer, de la Secretaría de educación Pública, pero esta certificación es voluntaria.
Cuando el aliado se convierte en problema.
La falta de regulación es el pecado original del sector y debe ser resuelto.
Pero aquí no termina el problema. Las prácticas de los portales inmobiliarios agravan la situación.
Durante años, las plataformas fueron aliadas técnicas para visibilizar el inventario. Hoy, la mayor parte de los asesores las perciben como actores abusivos en un mercado depredador.
Aumentos de tarifa sin aviso previo ni justificación.
Ejemplos más comunes de prácticas denunciadas:
| Abuso recurrente | Descripción |
|---|
| Anuncios intrusivos de terceros | Dentro del espacio publicitario que paga un asesor, aparecen propiedades de otras agencias o portales competidores. El asesor paga por la presencia de sus competidores. |
| Incrementos unilaterales y opacos | Aumentos de tarifa sin aviso previo ni justificación. |
| Destaques e hiperdestaques excluyentes | Quien paga el paquete más caro (hasta 3 o 4 veces el costo base) acapara las primeras posiciones. Los anuncios normales quedan sepultados a partir de la página 10, o más abajo, y se vuelven funcionalmente invisibles. |
| Falta de verificación de propiedades | Los portales no auditan si una propiedad existe, está duplicada o la publica un estafador. Se lavan las manos y dejan que la responsabilidad caiga en el usuario. |
| Compra de competidores y concentración | Se está creando un “oligopolio digital” que ya ha sido denunciado ante la COFECE (Expediente IO-002-2021 que denuncia posibles prácticas monopólicas) |
Cada anuncio sepultado, cada promoción intrusiva, cada incremento injustificado de cuotas es un abuso en contra del asesor inmobiliario. El sueño de independencia profesional se ha estado convirtiendo en una pesadilla de dependencia tecnológica.
Y del otro lado de la cancha, el cliente final paga las consecuencias: propiedades anunciadas que no están disponibles y funcionan para pescar incautos (fishing), precios inflados artificialmente por los “hiper destaques” y una sensación generalizada de que el mercado inmobiliario digital es una tierra sin ley
La ética como llave para la supervivencia.
Esta es la encrucijada del profesional inmobiliario mexicano.
Una opción de esta encrucijada es seguir tolerando la informalidad y el oportunismo, a costa de la credibilidad del sector. También puede seguir aguantando la opacidad y malas prácticas de los portales.
La otra opción es exigir leyes, reglamentos y cuentas claras.
Los asesores inmobiliarios que invierten en certificación, que respetan sus códigos éticos y que construyen relaciones basadas en honestidad y transparencia, merecen un entorno donde su esfuerzo no sea sepultado por la mediocridad y el abuso.
Los clientes, por su parte, exigen certidumbre y profesionalismo.
La ética es la condición sine qua non para que los profesionistas inmobiliarios puedan sobrevivir los cambios tecnológicos que se avecinan, y para que reviertan el desprestigio generado por las malas prácticas.
Comprar, vender o rentar una propiedad no puede ser un acto de fe en un mar de desconfianza; debe ser una certeza estudiada, calculada y transparente, una operación con todas las garantías.